La agresividad por miedo hacia las personas tiene la
misma frecuencia en machos que en hembras-no es una
conducta sexualmente dimórfica, es la segunda
forma más importante después de la agresividad
por dominancia y depende de diversos factores genéticos.
1) Miedo.
Según Álvarez (2007), el miedo es la respuesta
normal de autoprotección que muestra un animal
frente a situaciones que son percibidas como una amenaza
para él. El dolor, el miedo y otras formas de
sufrimiento no ocurren en la naturaleza por azar o por
capricho, sino que son producidas por la selección
natural como mecanismos adaptativos, para evitar heridas
y escapar a los peligros y representan una ventaja evolutiva
tanto para el hombre como para otros animales.
Sabemos que para el carácter miedo, la heredabilidad
en el perro doméstico es de 0,4-0,5, es decir,
que si un perro es miedoso y tiene descendencia, tendrá
una probabilidad del 40-50% de que sus hijos hereden
el mismo carácter. Si el carácter miedo
lo posee la madre, las crías se verán
bastante influenciadas ya que las enseñanzas
de ésta irán encaminadas a formar hijos
miedosos. Todo lo anterior es debido a que el componente
hereditario conductual materno es siempre superior al
paterno, ya que a causa de la domesticación el
Canis familiaris es poliginándrico, el macho
no otorga los cuidados parentales por la no certeza
de paternidad, siendo la hembra la que los otorga, por
lo que “el componente conductual materno se manifiesta
más”.
Partiendo de la base que el comportamiento es una interacción
compleja entre genes y medio ambiente, lo que podemos
hacer para disminuir la intensidad de la respuesta de
miedo en la edad adulta sería la manipulación
del cachorro durante la fase neonatal y por otro lado
durante el periodo de socialización sería
muy importante que tuviera contacto con todos los estímulos
posibles-sobre todo con niños- lo que nos aseguraría
que nuestro perro no mostrara después miedo frente
a dichos estímulos.
Un factor determinante de la intensidad de la respuesta
de miedo sería el rango de percepción
sensorial del individuo. Por poner un ejemplo, tenemos
el grado de sensibilidad corporal, que lo podemos definir
como el grado de reacción del animal respecto
a los estímulos de contacto y así como
de proximidad. Los perros con un grado de sensibilidad
corporal muy alto reaccionan mal frente a estímulos
de contacto, a los lugares muy estrechos y así
como a la proximidad de la gente.
2) Agresividad.
Sabemos que la agresividad en el perro doméstico
no es hereditaria, a excepción dada del carácter
miedo. Este es el responsable de una agresividad muy
peligrosa cuando nuestro perro “cree o entiende”
que su supervivencia está en peligro.
La agresividad es una respuesta que cualquier ser vivo
ofrece en situaciones que suponen una amenaza-o que
son percibidas como tal- o ataque como consecuencia
de un estímulo que lo desencadena.
La conducta agresiva es una conducta de adaptación
que, directa o indirectamente, beneficia al individuo.
El acto agresivo en el perro doméstico es un
comportamiento que la selección natural ha premiado
y por lo tanto que ha evolucionando en pro de su supervivencia
y reproducción.
Cuando los perros muerden
arriesgan mucho, ya que según Reisner (2002),
el ataque físico es una estrategia de alto riesgo
debido a las graves consecuencias del daño, los
individuos heridos tienen menos éxito transmitiendo
sus genes a los descendientes. Entonces, no sorprende
ver la evolución de los sistemas basadas en amenazas
y posturas que minimizan el riesgo de contacto físico
para resolver las disputas.

3) Aprendizaje de la Agresividad.
Es muy importante tener presente
que los perros siempre están aprendiendo.
Si el perro reacciona con agresividad ante una persona
y tiene éxito-consigue aumentar el área
crítica o bien la persona sale huyendo por miedo-,
ese comportamiento se repetirá porque ha sido
reforzado. Si es reforzado en muchas ocasiones-por condicionamiento
instrumental u operante- será muy difícil
de modificar ese comportamiento.
Un perro que tiene miedo a una
persona actuará con una estrategia pasiva-conductas
de evitación y huida- y si el mismo ve que estos
comportamientos no dan buenos resultados pasará
a otra estrategia activa a la hora de incrementar la
distancia social.
La agresión
o conductas agresivas permiten al perro conseguir el
control de la situación, reforzando la conducta
y aumentando la probabilidad de que el perro escoja
este modelo de conducta en situaciones comparables en
el futuro. Hay que tener presente que la conducta
seleccionada en última instancia en un evento
de miedo, es probable que se seleccione de nuevo, dado
que esa conducta fue satisfactoria resolviendo la respuesta
emocional negativa y la respuesta de estrés asociada
en esa ocasión. Cada vez que el perro no consigue
alivio las estrategias de agresividad se hacen más
y más activas.
Por ejemplo, un perro que en la actualidad ya gruñe
a la gente y si con los gruñidos en un futuro
no encuentra alivio, es decir, las personas no se retiran
dejando de invadir su área crítica-esta
conducta no se ve reforzada y pasa a extinguirse-, pasará
a otra estrategia más activa como enseñar
los dientes, intentar morder o incluso morder. Al final,
la última estrategia en la que el perro encuentre
alivio-dejando la persona de invadir su área
crítica-, será seleccionada en la próxima
ocasión, ya que la misma ha sido reforzada positivamente.
Aquí el perro no solo está aprendiendo
que comportamientos le funcionan y cuáles no
le funcionan, sino que también aprende a predecir
situaciones parecidas, generalizando la agresividad.
Por eso es muy importante que la cosa no llegue a más,
es decir, que no pase de los gruñidos.
Hay que tener presente que si una estrategia no le funciona
a un perro, probará otra y teniendo un resultado
exitoso se seleccionan otros comportamientos, inmediatamente,
de ahí la posterior apariencia de la llamada
agresión “impredecible” y “no
provocada”.
4) Diagnóstico Diferencial.
•Hipotiroidismo:
Puede ser un factor agravante de la agresividad por
lo que resulta conveniente realizar una determinación
de los niveles de T4 y TSH, con objeto de saber si efectivamente
la conducta del perro obedece a una combinación
de miedo e hipotiroidismo (Manteca, 2003).
• Agresividad
por dominancia: Algunos perros muestran posturas
de agresividad defensiva, en vez de ofensiva, pero en
contextos de agresividad competitiva. Esto puede resultar
contradictorio, pero se explica en la no consistencia
del propietario en su relación jerárquica
con el animal, es decir, en algunas ocasiones se muestra
como dominante y otras como subordinado en un mismo
contexto, consiguiendo confundir al perro, que no sabe
cómo tiene que comportarse y reacciona al mismo
tiempo con posturas de sumisión y dominancia.
Incluso puede mostrarse como dominante unas veces y
subordinado otras, ya que las relaciones de dominancia
no son absolutas. Para poder llegar a un buen diagnóstico
hay que ver los contextos en los que aparece dicha agresividad,
las personas a las que va dirigida y la postura del
animal.
• Agresividad
Territorial: Esta agresividad se da hacia personas
desconocidas que entran en el territorio del animal-la
casa en la que viven, el coche en el que van, etc.-
y la postura del animal es ofensiva. Pero si estamos
ante un perro estresado, miedoso, inseguro y que no
esté equilibrado, lo anterior no se cumplirá
ya que defendiendo el territorio el perro mostrará
un lenguaje corporal defensivo. Para poder llegar a
un buen diagnóstico hay que ver los contextos
en los que aparece, las personas a las que va dirigida
y la postura del animal.
5) Diagnóstico.
La misma se manifiesta en respuesta
a estímulos que suponen una amenaza para el animal,
especialmente cuando el mismo no puede huir.
Hay un par de factores de riesgo.
El primero, sería una experiencia traumática
sufrida por el animal y el segundo y más importante
sería la falta de contacto con personas durante
el periodo de socialización, aunque este no siempre
es determinante. Según Overall (1997), el margen
entre los perros socializados y no socializados que
muestran agresividad no es tan grande como muchos creen,
lo cual nos lleva a una teoría de etiología
más genética (O’Heare, 2007).
El perro puede mostrar miedo a niños y no a personas
jóvenes o mayores, o viceversa, solo a desconocidos
o a todas las personas en general.
La reacción agresiva puede aparecer cuando intentamos
acercarnos al perro, por un determinado movimiento o
acción de la persona-por ejemplo, mirarle fijamente
a los ojos-. La postura del animal es de agresividad
defensiva-cola recogida entre las patas, orejas retraídas
hacia atrás, grupa agachada y en ocasiones, poli
erección-, primero evitando el contacto y reculando
después. Estos perros puede que ocasionalmente
ataquen cuando retrocede el estímulo que provocó
el miedo. Este tipo de agresividad también puede
ir acompañada de ladridos.
Quiero recordar que la conducta agresiva no solo se
basa en morder, basta con gruñir o enseñar
los dientes.
6) Tratamiento.
El mismo tiene dos vertientes, el Adiestramiento y la
Farmacología
(se detalla en el punto 7).
El tratamiento se basa en reducir el estímulo
que induce las conductas agresivas hasta tal punto que
el animal no reaccione. Esto se consigue con el contracondicionamiento
y buscamos que el perro efectúe una conducta
durante el acercamiento de las personas a las que tiene
miedo que sea incompatible con una respuesta de agresividad-gruñidos,
desnudamiento de los colmillos o mordedura-, disminuyendo
por tanto esta.
Esto se consigue mediante un programa de adiestramiento
consistente en la desensibilización sistemática.
La misma consiste en exponer al perro a estímulos
a un nivel muy bajo de exposición, controlando
la distancia, duración y distracción para
que el animal no experimente una respuesta sensibilizada,
y de este modo se le permite al mismo habituarse a la
intensidad de la exposición.
Este programa debe incluir una serie de ejercicios de
obediencia en la que se tenga un buen control sobre
el animal. Una vez se ha conseguido esto, debe exponerse
al animal a las situaciones que desencadenan la agresividad.
El propietario debe interrumpir los primeros síntomas
de agresividad mediante una orden de bloqueo-por ejemplo,
el comando NO- o respuesta incompatible -por ejemplo,
la orden de sentado- y seguidamente hay que recompensar
con comida, caricias-las mismas tienen un efecto calmante
sobre los perros “temerosos” o ansiosos-
o juego las respuestas no agresivas. Disminuir la tensión
con el juego lo veo muy importante.

Adiestramiento en Obediencia. Sentado y Quieto.
También es muy importante, que no se recompense
jamás al animal intentando tranquilizarlo-ni
verbalmente, ni con caricias, ni miradas- cuando se
muestra agresivo ya que esto reforzaría la conducta,
con lo que la misma tenderá a repetirse.
Todo este proceso se debe de hacer de una forma gradual-pasito
a pasito- y el animal en las primeras sesiones debe
mantener una distancia relativamente grande con las
personas que desencadenan la agresividad, reduciéndose
paulatinamente dicha distancia conforme el perro vaya
respondiendo al adiestramiento. Hay que evitar que haya
una exposición muy intensa al estímulo-inundación-
que desencadena el miedo ya que nos podría echar
por tierra todo el proceso de desensibilización.
En la inundación se trata de exponer al animal
al estímulo en su máxima intensidad que
desencadena la respuesta no deseada y de la que no se
le permite escapar hasta que aprenda a aceptar la situación-habituación-,
eso si llega a aceptarla claro. Esta técnica
es la que utiliza el Sr. Cesar Millán en la televisión,
cosa que como habrán comprobado los lectores
no apruebo, a causa de que lo único que puede
hacer es empeorar la situación existente. Es
más, con esta técnica personalmente pienso
que se estaría castigando al animal y el castigo
está contraindicado en el tratamiento de este
problema, ya que por muy aversivo que fuese el mismo,
siempre lo será más el estímulo
que desencadena la conducta agresiva en el animal.
Es imprescindible decirle a todas las personas a las
que tiene miedo el perro, que las mismas eviten en todo
momento, por un lado, el invadir su área crítica
y por otro, la realización de comunicaciones
agonísticas o de intención hacia él,
para así evitar que se desencadenen reacciones
agresivas hacia las mismas.
Por supuesto, es mi deber recomendar el uso de Bozal
o Halty para evitar que en un futuro haya lesiones.
El bozal se debería introducir de forma gradual
por alguien que sepa cómo debe ser ajustado.
Para los ejercicios de modificación de conducta
sería muy beneficioso para el perro la presencia
de dominantes que estén equilibrados y que no
reaccionen ante el estímulo que provoca el miedo-aprendizaje
social-.
En los ejercicios de modificación de la conducta
el perro tiene que estar en privacidad del reforzador
(comida, caricias o juego) ya que si hay una saciedad
este no hará las veces como tal. Por ejemplo,
si el perro acaba de comer y esta saciado, la comida
no le servirá como refuerzo; sin embargo si esta
se utiliza y el perro está unas 4 ó 5
horas sin comer, la comida sí que tendrá
un efecto muy potente como reforzador.
Estimulación física del animal.
El ejercicio físico aumenta los niveles de serotonina
en sangre y relaja al animal, a la vez que le permite
desarrollar su conducta exploratoria, lo que los equilibra
física y mentalmente. Aconsejo realizarlo todos
los días.
Estimulación mental del animal.
Los juguetes interactivos son esenciales para que el
animal esté entretenido, por ejemplo los kongs
u otros específicos. Estos serán rellenados
de alimento extremadamente apetitoso para él,
de manera que el perro pueda ocupar su tiempo intentando
alcanzar el contenido de estos juguetes. También
se le puede dar un hueso crudo de rotula de vaca ya
que esto tiene calcio, etc..., la cuestión es
que esté entretenido.
También sería muy importante realizarle
al perro la inhibición de la mordida para que
así desarrolle una “boca blanda”
y evitar lesiones graves.
Sin
inhibición del mordisco, socialización
o habituación
MORDISCO NO INHIBIDO+DIENTES+AMENAZA PERCIBIDA=MORDISCO
DAÑINO
|
Con inhibición
del mordisco, sin socialización
o habituación
MORDISCO INHIBIDO+DIENTES+AMENAZA PERCIBIDA=MORDISCO
NO DAÑINO
|
Con
inhibición del mordisco, socialización
y habituación
MORDISCO INHIBIDO+DIENTES+NO AMENAZA PERCIBIDA=NO
MORDISCO
|
|
7) Tratamiento farmacológico.
El tratamiento farmacológico no siempre es necesario,
pero puede ser útil en aquellos casos en los
que la respuesta de miedo del animal es muy intensa.
La amitriptilina es, probablemente uno de los fármacos
de elección (Manteca, 2.003). La amitriptilina
es un Antidepresivo Tricíclico (ATCs) y sus efectos
pueden tardar en notarse sobre 1-2 semanas.
En ninguna circunstancia deben utilizarse fenotiacinas
o fármacos ansiolíticos como las benzodiacepinas,
puesto que pueden aumentar la peligrosidad en el perro
(Manteca, 2003). Estos inhiben el miedo lo que puede
potenciar la agresividad. También por otro lado,
los mismos dificultan el aprendizaje.
8) Pronóstico.
El pronóstico es variable y depende entre otras
cosas, de la causa del problema (Manteca, 2003).
Las causas serían las siguientes:
- si es por la falta de contacto con las personas durante
el periodo sensible de socialización, tiene peor
pronóstico.
- si es por una causa traumática, tiene mejor
pronóstico.
- la edad que tenga el animal. No es lo mismo que le
pase a un cachorro o perro joven que aun perro que ya
es adulto-ya ha llegado a la fase de madurez sexual,
es decir, ya ha fijado los patrones de comportamiento.
- la experiencia que ha tenido el animal en este tipo
de agresividad-el aprendizaje de la agresividad.
- la respuesta de animal al miedo. Hay que tener presente
que tanto el miedo como el estrés dificultan
el aprendizaje. Cuanto más intensa sea la respuesta
peor pronóstico.
- la duración del problema. Cuanto más
tiempo, peor pronóstico.
- la actitud del propietario en lo referente a la habilidad
y la predisposición para trabajar con el perro.
Bibliografía
Álvarez, R. (2007):
en: Miedo a las personas (www.aepe.net). Consultado
el 01/04/09.
Horwitz, D. Mills, D. Heat, S. (2006): Manual de Comportamiento
en Pequeños Animales. Ediciones S de la Edición
Española.
Manteca, J. (2003): Etología Clínica Veterinaria
del Perro y del Gato. Multimédica Ediciones Veterinarias.
3ª Edición.
O`Heare, J. (2007): Agresividad Canina. Kns Ediciones
de la versión en castellano (3ª Edición
Inglesa).
Pozuelos, A. y Álvarez, R. (2007): Manual de
Etología Canina. Clínica de la Conducta.
Adiestramiento del Perro. Gráficas Alhambra.
Granada.
Pozuelos, A. (2008) en: Perros Potencialmente Peligrosos
Versus Humanos Realmente Peligrosos (www.aepe.net).
Consultado el 01/04/09.
Pozuelos, A. (2008): Curso Máster de Etología
Canina Avanzada. (www.aepe.net). Consultado el 01/04/09.