La agresividad territorial
hacia las personas es un tipo de agresividad sin causa
orgánica que se suele ver mayormente en machos
durante el desarrollo hormonal o que ya han madurado
sexualmente. Según Beaver (1999), la
agresividad territorial afecta sobre todo a machos adultos.
Los perros que llevan una dieta alta en proteínas
tienen más predisposición tal y como lo
demuestran las estadísticas (O’Heare, 2007).
1) Territorio.
El territorio según Pozuelos
(2000) es una extensión de terreno, más
o menos grande, donde nuestros perros desarrollan prácticamente
todas las funciones de supervivencia y/o reproducción.
Hay que tener presente que el
territorio es muy valioso para el animal ya que en el
mismo se lleva a cabo el acceso a fuentes de recurso-comida,
agua-, se evita la depredación- enfermedades
y el ataque de otros animales- y se extienden sus genes.
La defensa del territorio es una
conducta adaptada por lo que el Canis familiaris la
lleva en los genes-“solo lo que está en
los genes produce adaptación”-
2) Marcaje.
Según Pérez (2009),
tanto los cánidos salvajes como el perro doméstico
marca su territorio además de por la orina con
sus heces que suele depositar en los lugares que puedan
ser más visibles para los demás, pero
es aquí donde debemos hacer un paréntesis
para hablar del territorio dependiendo de donde viva
el perro. Hay perros que viven en el jardín de
una casa, o en un piso, etc. y como sabemos dentro de
las viviendas no suelen ni orinar ni defecar cuando
llegan a una edad determinada, por lo que tendremos
que hablar en todo caso de un “espacio”
por el que el perro se desenvuelve normalmente en sus
salidas al exterior, ya sea cuando está paseando
con su propietario o cuando va al parque a jugar o a
relacionarse con otros de su especie.

Marcaje con heces
También hay que tener presente
que los perros llevan consigo su territorio y este puede
ser perfectamente el domicilio donde viven, el coche
en el que están esperando a su propietario, el
banco del parque donde estamos sentados, el jardín
de la casa o fuera de un bar en el que están
a la espera de que salga su dueño. En resumen,
en una zona específica vigilada por el animal.
3) Agresividad y su aprendizaje.
La agresividad es una respuesta
que cualquier ser vivo ofrece en situaciones que suponen
una amenaza-o que son percibidas como tal- o ataque
como consecuencia de un estímulo que lo desencadena-en
el caso que nos ocupa sería la invasión
del territorio-.
La conducta agresiva es una conducta de adaptación
que, directa o indirectamente, beneficia al individuo.
El acto agresivo en el perro doméstico es un
comportamiento que la selección natural ha premiado
y por lo tanto que ha evolucionando en pro de su supervivencia
y reproducción.
Es muy importante tener presente que los perros siempre
están aprendiendo.
Si el perro reacciona con agresividad
ante una persona que invade el territorio y tiene éxito,
es decir, consigue que esta se vaya o huya-haciéndolo
la persona voluntaria o involuntariamente-, ese comportamiento
se repetirá ya que es muy autoreforzante para
el animal. Si es reforzado en muchas ocasiones-por condicionamiento
instrumental u operante- será muy difícil
de modificar ese comportamiento.
El perro está aprendiendo
en esas ocasiones mediante el condicionamiento de evitación
y escape. El condicionamiento de escape se da cuando
el intruso invade el territorio. Al invadirlo el mismo
le está aplicando al perro un refuerzo negativo,
que es aversivo y hará que la respuesta agresiva
que elija el perro se repita, una vez cese la aplicación
de dicho refuerzo-cuando el intruso abandone el territorio-.
En la evitación, el animal aprende que puede
interrumpir el estímulo aversivo mediante el
escape y comienza a responder antes de que se presente
el mismo-la llegada del intruso-, con lo cual el perro
no sufre su presencia-la invasión del territorio-.
Por desgracia, el perro aprende que las conductas agresivas
son conductas de evitación muy apropiadas. Esto
se puede enseñar de forma inadvertida y suele
suceder cuando el intruso responde ante el ataque del
animal vacilando-por ejemplo: me quedo, me voy, no me
muevo, bueno me voy-. En este caso, aparte de establecerse
rápidamente el condicionamiento de evitación
también el mismo se hace muy resistente a la
extinción. Por todo lo anterior, no es de extrañar,
que de ahí aparezca la posterior apariencia de
la llamada agresión “impredecible”
y “no provocada”. Es más, también
es muy probable que la intensidad de la conducta agresiva
aumente con la experiencia del animal.
Esta agresividad es más
intensa en el núcleo del territorio que en las
zonas periféricas del mismo, ya que la agresión
se va reduciendo según se va aumentando la distancia
del núcleo de la zona. Un ejemplo de lo anterior
lo vemos en perros que están en una terraza de
un bar con sus dueños y a unos 5 metros si se
acerca alguna persona ya empiezan a ladrar y si pasan
por su lado les gruñen, enseñan los dientes,
intentan morderles o incluso les muerden.
De todas maneras hay que tener
presente que un perro puede atacar perfectamente a una
persona aunque ésta se encuentre tanto en el
núcleo como en las periferias del territorio
del animal.
4) Diagnóstico
Diferencial.
Este tipo de agresividad se puede
confundir con la agresividad con miedo y se diferencia
de la misma por la postura del animal, que es ofensiva.
Pero si estamos ante un perro estresado, miedoso, inseguro
y que no esté equilibrado, lo anterior no se
cumplirá ya que defendiendo el territorio el
perro mostrará un lenguaje corporal defensivo.
Para poder llegar a un buen diagnóstico hay que
ver los contextos en los que aparece, las personas a
las que va dirigida y la postura del animal.
5) Diagnóstico.
La reacción agresiva puede
aparecer cuando intentamos acercarnos o entramos en
el territorio del animal, se da hacia personas desconocidas
y la postura del animal es ofensiva. Un agravante de
esta agresividad se puede comprobar en perros que viven
permanentemente confinados en un lugar o si los mismos
están siempre atados.
Nunca se podrá diagnosticar como una agresividad
territorial si el perro se encuentra en un entorno nuevo
a no ser que responda con agresividad poco después
de afirmar esa zona nueva. Una de las formas en que
puede “afirmar la nueva zona” sería
mediante el marcaje con orina o heces, pudiendo ir acompañada
o no de la conducta de escarbar con las cuatro patas
en tierra lo cual permite depositar el olor que despiden
las glándulas situadas en las almohadillas plantares.
Quiero
recordar que la conducta agresiva no solo se basa en
morder, basta con gruñir o enseñar los
dientes.
6) Tratamiento.
El control muchas veces es difícil,
la castración no soluciona del todo el problema
y a veces tampoco el tratamiento farmacológico.
En cuanto al tema de la castración según
Beaver (1999), los machos sin castrar puede que actúen
de una manera un poco más intensa una vez que
se desata el comportamiento pero la castración
no afecta por lo general a esta forma de agresividad
de una manera significativa (O`Heare, 2007).
El tratamiento se basa en reducir
el estímulo que induce las conductas agresivas
hasta tal punto que el animal no reaccione. Esto se
consigue con el contracondicionamiento y buscamos que
el perro efectúe una conducta durante el acercamiento
de las personas que invaden el territorio que sea incompatible
con una respuesta de agresividad, disminuyendo por tanto
esta.
Esto se consigue mediante un programa
de adiestramiento consistente en la desensibilización
sistemática. La misma consiste en exponer al
perro a estímulos a un nivel muy bajo de exposición,
controlando la distancia, duración y distracción
para que el animal no experimente una respuesta sensibilizada,
y de este modo se le permite al mismo habituarse a la
intensidad de la exposición.
En el tratamiento es imprescindible
el adiestramiento del perro a Obediencia Básica
para poder tener un control absoluto del animal, de
lo contrario fracasaremos. Aconsejo que se le realice
las siguientes órdenes: sentado, echado, junto,
llamada, quieto y “NO”-que utilizaremos
como orden de bloqueo-. También se le enseñará
la orden de suelta-por si llegara a morder a alguien-,
aunque al perro no se le puede dar ninguna oportunidad
de que intente atacar o morder a ninguna persona. Para
ello el perro deberá ir atado y llevará
un bozal durante los ejercicios de modificación
de conducta.
Una vez tengamos al perro adiestrado
en Obediencia, debe exponerse al animal a las situaciones
que desencadenan la agresividad, empezando desde las
zonas periféricas-la agresividad en el perro
es menos intensa- hasta llegar al núcleo del
territorio-la agresividad en el perro es más
intensa-. El propietario debe interrumpir los primeros
síntomas de agresividad mediante una orden de
bloqueo-comando NO- o respuesta incompatible -por ejemplo,
la orden de echado- y una vez se haya interrumpido el
comportamiento, inmediatamente hay que recompensar con
comida, caricias o juego las respuestas no agresivas.

Adiestramiento en Obediencia. Echado y Quieto
Es muy importante que se provoque
al animal para poder conseguir con más facilidad
interrumpir el comportamiento a nuestra orden.
También es muy importante,
que no se recompense jamás al animal intentando
tranquilizarlo-ni verbalmente, ni con caricias, ni miradas-
cuando se muestra agresivo ya que esto reforzaría
la conducta, con lo que la misma tenderá a repetirse.
El castigo está contraindicado
en el tratamiento de este problema, ya que por muy aversivo
que fuese el mismo, siempre lo será más
el estímulo que desencadena la conducta agresiva
en el animal. Quiero recordar que la intrusión
en el territorio del animal es para el mismo una situación
aversiva ya de por sí, ya que este tipo de agresividad
es normalmente protectora, siendo esta la causa de que
puede ser percibida en parte al miedo que provocaría
la amenaza existente hacia un recurso tan valioso como
es el territorio.
En los ejercicios de modificación
de la conducta el perro tiene que estar en privacidad
del reforzador (comida, caricias o juego) ya que si
hay una saciedad este no hará las veces como
tal. Por ejemplo, si el perro acaba de comer y esta
saciado, la comida no le servirá como refuerzo;
sin embargo si esta se utiliza y el perro está
unas 4 ó 5 horas sin comer, la comida sí
que tendrá un efecto muy potente como reforzador.
Para el caso que nos ocupa, Aconsejo la utilización
del recurso primario de supervivencia-comida-.
7) Tratamiento farmacológico.
El tratamiento farmacológico
tampoco suele recomendarse, aunque, en determinados
casos, el uso de fluoxetina o amitriptilina podría
facilitar el programa de adiestramiento utilizado para
corregir el problema (Manteca, 2003).
La fluoxetina es un Inhibidor
Selectivo de la Recaptación de Serotonina (ISRS).
La fluoxetina tiene un tiempo de vida media relativamente
largo. Sus efectos tardan varios días- hasta
dos semanas según algunos autores y hasta 6-8
semanas según otros- en ponerse de manifiesto.
Las dosis recomendadas serían: 1 mg/kg. cada
24 horas (Manteca, 2003)
La amitriptilina pertenece al
grupo de los antidepresivos Tricíclicos (ATCs).
Los efectos de la amitriptilina pueden tardar hasta
1-2 semanas en mostrarse completamente. Las dosis recomendadas
serían: 1-2 mg/kg. cada 12 horas (Manteca, 2003).
8) Pronóstico.
El pronóstico es reservado
y depende de varios factores.
- la duración del problema.
Cuanto más tiempo, peor pronóstico.
- el aprendizaje y la experiencia
que tenga el animal. Cuanto más aprendizaje y
experiencia, peor pronóstico.
- la actitud del propietario en
lo referente a la habilidad y la predisposición
para trabajar con el perro.
Bibliografía
Horwitz, D. Mills, D. Heat, S. (2006): Manual de Comportamiento
en Pequeños Animales. Ediciones S de la Edición
Española.
Manteca, J. (2003): Etología
Clínica Veterinaria del Perro y del Gato. Multimédica
Ediciones Veterinarias. 3ª Edición.
O`Heare, J. (2007): Agresividad
Canina. Kns Ediciones de la versión en castellano
(3ª Edición Inglesa).
Pozuelos, A. y Álvarez,
R. (2007): Manual de Etología Canina. Clínica
de la Conducta. Adiestramiento del Perro. Gráficas
Alhambra. Granada.
Pérez, J. (2009) en: Marcaje
Territorial en los Cánidos (www.aepe.net). Consultado
el 07/04/09.
Pozuelos, A. (2000) en: Hablemos
del Territorio (www.aepe.net). Consultado el 07/04/09.
Pozuelos, A. (2008): Curso Máster
de Etología Canina Avanzada. (www.aepe.net).
Consultado el 07/04/09.