Cuando regresamos de vacaciones,
tenemos que comenzar el año, poner en orden nuestras
cosas, llevar al taller el auto para recomponerlo de
tanto traqueteo y .....tambien arreglar al perro.
Es que nuestro perro, que es un ser vivo, vive
el período de vacaciones con stress. Si lo dejamos
en un pensionado, porque extraña o está
ofendido, si queda en nuestra casa a cargo de algún
hijo adolescente, va a tener mil y un motivos de stress
y si el pobre fue con nosotros a la playa, entre el
viaje, el sol, la arena, el agua extraña y demás
padeceres, seguro que también tiene algun inconveniente.
Sufre de stress (en realidad, distress).
“El stress puede ser definido como el
proceso que se inicia ante un conjunto de demandas ambientales
que recibe el individuo, a las cuales debe dar una respuesta
adecuada. Cuando la demanda del ambiente (territorio,
poblaciones, etc) es excesiva frente a los recursos
de afrontamiento, se van a desarrollar una serie de
reacciones adaptativas, de movilización de recursos,
que implican activación fisiológica. Si
es negativa produce una serie de reacciones emocionales
como: la ansiedad, la ira, la depresión y la
tan mentada baja de defensas. .
La piel es como el tablero del auto. Si algo anda mal
en el organismo, se refleja en la piel. Es donde se
encienden las alarmas. Por eso cuando el animal sufre
de alguna forma de distress, la piel se enciende. Lo
primero que aparece es la picazón, luego unos
granitos chiquitos llamados pústulas y por último
la caida del pelo y la aparición de otros problemas
mayores, escaras, vesículas, parches calientes,
etc.
Si un conductor ve que se enciende alguna luz colorada
en el tablero: aceite, frenos, temperatura, etc. lo
lleva al mecánico; a éste no se le va
a ocurrir arreglar el tablero solo porque anda mal y
prende luces que no debería prender. Va a buscar
la causa por la que se encendió la alarma. De
la misma manera, si nuestro perro tiene un problema
de piel, salvo que sea un problema primario (sarna,
piojos, pulgas, garrapatas etc), el verdadero problema
está en otro lado. Lamentablemente la ciencia
médica del comienzo del siglo XXI todavía
no llega a descubrir muchos de estos problemas, que
en realidad se manejan a nivel energético. Una
desarmonia o un desvío de la homeostasis (equilibrio)
del organismo es el que produce el verdadero problema.
Allí es donde llega nuestro gran recurso, que
es la Homeopatía. Es que el método homeopático
no necesita de un diagnóstico tradicional para
poder trabajar. Como trata al paciente, de acuerdo a
sus caracteristicas físicas y psíquicas
y los remedios que usa ayudan energéticamente
a reestablecer ese equilibrio perdido, el problema de
piel se resuelve solo. Es decir que la alarma se apaga
y todo vuelve a su normalidad.
Hasta la próxima.
Salud y alegría
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