Pinamar Kennel: especialistas en Bulldog Francés, Pinamar -Provincia de Buenos Aieres
   
 
   
Pinamar Kennel: Bulldog Francés "Campeón Mundial"  
Bulldog Francés  
Criadero de Bulldog Francés: Pinamar Kennel
 
Eva Hart

Siendo una amante incondicional de Frenchies, a menudo me pregunto si soy la única persona que ha esperado 44 años antes de tener uno, quizá ella me tuvo a mi… Sea como fuera, ella me dio 11 años de felicidad. ¿Por que espere tanto? Porque no podía hacer entender a nadie que aspecto tenia un Frenchy. Cuando yo intentaba describir al encantador y pequeño perro que encontré a bordo del fatídico Titanic me mostraban Pugs, Boston, Griffons e incluso Pekes.
Sí, yo soy una de las pocas personas que sobrevivieron a aquel terrible desastre y puedo recordarlo muy claramente a pesar de que han pasado setenta años desde aquella espantosa noche.

Yo era tan solo una niña y estaba viajando con mis padres que iban a situarse en Canadá y, de camino, tenían la intención de pasar unos pocos días en Nueva York. Mi madre, una feliz mujer de mucha calma, tuvo una premonición de peligro desde el momento que se decidió ir, y estuvo rompiéndose la cabeza preguntándose el porqué.

A medida que el tiempo de partir se acercaba sus temores se incrementaron y ella le imploraba a mi padre para no ir. Nuestro billete debía de haber sido para un barco llamado Philadelphia, sin embargo, debido a una huelga, el barco no zarpó, y nos fue ofrecida una cabina en el Titanic. Este era el mas grande y lujoso barco en el mundo, todos nuestros amigos nos envidiaban.
Al fin mi madre supo porque tenía esos temores y le dijo a mi padre que declarar que un barco no era capaz de hundirse era como desafiar a Dios, y ella estaba convencida de que el Titanic nunca llegaría a Nueva York. Desde luego nadie la hizo caso, pero todo el mundo que la conocía estaba sorprendido de esta premonición, cosa tan poco usual en ella.

Zarpamos un miércoles, y nada mas estar a bordo mi madre anunció su intención de permanecer despierta de noche y dormir de día, pues estaba convencida de que lo que fuera que la asustaba sería de noche.
Así, yo era cuidada constantemente por mi padre todo el día, y la primera cosa que nosotros vimos cuando empezamos a vagar por el barco fue un querido y pequeño perro.

Yo había dejado mi perro en Inglaterra con mi abuela y me encantó ver uno a bordo. Pero, me asombraba la diferencia entre mi Fox Terrier blanco, de pelo liso, y un perro de cara chata y orejas de murciélago. No tuve el mas mínimo interés en saber el nombre de la raza hasta que mi madre y yo volvimos a Inglaterra después del desastre. Entonces cuando mi Fox Terrier murió, yo busqué un perro como el del Titanic. Como mi madre no lo había visto, ella no sabía como era un Frenchy. Quizá, algunas personas a las que les pregunté pensaron que yo lo había soñado todo pues nadie sabía lo que yo quería decir.
Cuando al fin, en 1956, descubrí a Mrs Huffle Puffle yo estaba pletórica, y como todo propietario de un Frenchy, para mi ella fue la mas inteligente, bella y maravillosa perra de la tierra. Como la echo de menos aun ahora… Cuando estaba conmigo yo la llevaba a mi oficina cada día, pero ahora soy vieja y estoy jubilada. No tendré otro perro pues no podría soportar dejarlo cuando yo ya no esté.

Hay ya tan pocos sobrevivientes que me llaman a mi continuamente para entrevistas por la radio, la televisión y encuentros de todo tipo en todo el país, el último abril estuve en Filadelfia donde disfruté mucho.
Como mi madre estaba despierta y completamente vestida por la noche, cuando el Titanic chocó con el iceberg ella despertó a mi padre inmediatamente y fuimos a cubierta muy deprisa. La razón de que 1503 personas murieran esa noche, mi padre entre ellas, fue porque no había suficientes barcos salvavidas. Nosotros fuimos capaces de coger uno porque estuvimos muy pronto en cubierta. Mi padre nos ayudó a subir y entonces se dio la vuelta y ayudó a otras mujeres y niños, nunca lo volvimos a ver.

El barco tardó dos horas y media en hundirse y las olas le tragaron, algunos niños consiguieron dormirse pero yo no, y fui testigo del dantescos espectáculo y pude oír los gritos. Lo que paso en el Titanic en esos momentos nadie lo sabe, pero siempre me ha gustado creer que, cuando mi padre se dio la vuelta, también fue en busca del  Frenchy. ¿Quién sabe?


 French Bullytin. Volumen 1, nº 5 pg. 55. USA.1982

 
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